Sube la factura y la app la lee: proveedor, folio, partidas y total. Tú revisas y guardas.
Las compras a proveedores se llevan en un libro de Excel por proveedor, y el trabajo de verdad no es capturar: es que cuadre. Que lo pagado empate con lo facturado, que el anticipo se aplique, que no se pague dos veces la misma factura. InvoPlace lee el XML o el PDF para que la captura salga sola, y dedica su pantalla principal a lo único que importa: lo que no cuadra, ordenado por dinero en riesgo.
Capturas reales, no maquetas. Toca cualquiera para verla en grande; se recorre con las flechas y se cierra con Esc.






No es la versión de iPhone estirada: en Mac cambia el acomodo para aprovechar el ancho, con la barra lateral siempre a la vista y las tarjetas en varias columnas.






Si subes el XML del CFDI no se adivina nada: el archivo del SAT trae folio, fecha, moneda, tipo de cambio y cada concepto con su clave, cantidad, valor unitario e importe. Si solo tienes el PDF o una foto, la lee igual y te deja revisar antes de guardar. Sirve para CFDI 3.3 y 4.0.
El inicio no es un resumen bonito: es la lista de lo que está mal, ordenada por dinero en riesgo, y cada renglón lleva directo a la compra que hay que arreglar. Facturas sin pago, pagos sin aplicar, pagado de más, por recibir.
Un pago se liga a la factura que cubre, incluso en parcialidades, con anticipos que se van descontando y notas de crédito. Así el saldo por proveedor es real y no una resta a mano.
Cada proveedor con su resumen, adentro cada factura con su estado, y al abrirla sus partidas, sus pagos y sus archivos, con vista previa dentro de la app. Es el libro de Excel, pero que no se descuadra.
A cómo se ha comprado cada artículo, qué clave le toca a un modelo nuevo, y qué producto es cuando el proveedor solo manda el código. Comparar precios entre proveedores deja de ser un ejercicio manual.
Facturas de importación con comisiones y el costo real puesto en bodega, no el que dice la factura del proveedor extranjero.
Estado de cuenta por proveedor, resumen general y comparativo de precios, en PDF tamaño carta listos para imprimir o mandar. También exporta a Excel.
Cada empresa con sus proveedores y sus miembros, con roles para definir quién captura, quién autoriza y quién solo consulta.
La app abre y muestra algo útil aunque no haya internet: primero lee de lo guardado en el aparato y luego se pone al día con el servidor.
No hace falta cuenta nueva ni instalar nada: entras con el mismo correo y la misma contraseña de la app, y ves tu información en la pantalla grande. Sirve para revisar, mostrarle algo a alguien o imprimir sin andar pasando capturas del teléfono.
El correo y la contraseña que ya usas. Si no la recuerdas, desde ahí mismo se manda el correo para restablecerla.
Mis empresas, facturas, partidas, pagos…
La sesión vive solo en esa pestaña y se borra al cerrarla. Si entraste desde una computadora prestada, no queda nada.
Desde la web se consulta; se captura en la app. Dos lugares escribiendo al mismo tiempo es como se descuadra la información y se pierden cambios — preferimos que eso no pueda pasar.
Los permisos se aplican del lado del servidor, no de la página. Desde el navegador no se puede alcanzar información que no te corresponde, aunque alguien lo intente a mano.
La web es de solo lectura: se captura en la app.
Para quien paga proveedores y responde por esos números: administración, compras y contraloría de negocios con varias empresas y varios proveedores.